Me he dado cuenta de que mi vida es una película.
Y quien la ha montado es un poco chapucero.
Me he dado cuenta de que mi vida es una película porque hay fallos de raccord en la trama.
Me he dado cuenta de que mi vida es una película.
Y quien la ha montado es un poco chapucero.
Me he dado cuenta de que mi vida es una película porque hay fallos de raccord en la trama.
El niño que comía azulejos obraba mal, y lo sabía, rayando los espejos de ascensores y urinarios públicos. El mismo justificaba que trataba de hacer consciente a la gente de que su reflejo no eran ellos mismos, ni siquiera la forma externa que ven los demás y de la que no somos conscientes en todo momento. O sí.
Yo adoraba el invierno.
Pero la primera factura de gas que pagué me puso los pies en la tierra.
Ahora soy más de otoño.
Gafaskolor.
Vea el color original de sus viejas fotos en blanco y negro con las fabulosas Gafaskolor.
Testimonio:
“Recuerdo que cuando me hicieron esa foto llevaba puesto mi precioso jersey rojo. Ahora, gracias a Gafaskolor, puedo volver a verlo tal y como era, pese a que la foto es en blanco y negro”
Recuerde, con Gafaskolor podrá decir adiós al encanto de las viejas fotos en blanco y negro, y recuperar la cromía original del pasado.
También válidas para fotos en sepia.
Entramos en la cafetería a rellenar el parte amistoso de accidente.
Choque de paraguas.
Tuve suerte, sólo dos varillas dobladas.
El de ella quedó peor.
En los días de lluvia la gente conduce peor sus paraguas.
Subo las escaleras de mi edificio haciendo extraños movimientos.
Sé que los vecinos me espían por la mirilla, y piensan que estoy loco.
Es una estrategia.
Nunca sospecharán que soy un superhéroe.
Eva no tiene los ojos azules.
A veces ni tiene ojos, sólo lágrimas que no se derraman y se acumulan. Piscinas en la cara.
Y mañana, con las mejillas rojas, suspirará avergonzada y risueña. Sabe que algún día alguien le narrará un buen día.
Yo no.
Hemos inventado un nuevo dolor, y queremos probarlo con usted.
Quien tiene adelantado su reloj, vive menos, pues le llega antes su hora.
El niño que comía azulejos coleccionaba el polvo de los neumáticos de los coches aparcados en doble fila frente a importantes supermercados. El motivo no está nada claro, pero importantes psicólogos como Ernst Kümbald y eminentes sociólogos como Elvinio Estraso, hicieron sus teorías al respecto siglos después, llegando a conclusiones bastante descabelladas; tal vez, como todas las teorías sobre asuntos sin importancia, concentrándose en exceso en lo que no tiene lugar entre las cosas que se deberían tener realmente en cuenta.