Eva no tiene los ojos azules.
A veces ni tiene ojos, sólo lágrimas que no se derraman y se acumulan. Piscinas en la cara.
Y mañana, con las mejillas rojas, suspirará avergonzada y risueña. Sabe que algún día alguien le narrará un buen día.
Yo no.
Eva no tiene los ojos azules.
A veces ni tiene ojos, sólo lágrimas que no se derraman y se acumulan. Piscinas en la cara.
Y mañana, con las mejillas rojas, suspirará avergonzada y risueña. Sabe que algún día alguien le narrará un buen día.
Yo no.
A Eva le gusta empezar. Los comienzos le fascinan.
Cambios. Busca cambios, aunque no sean lo más adecuado en ese momento, aunque sepa que le pueden perjudicar; a ella o a otros.
Cambios.
Una forma de huir de compromisos y responsabilidades. Un lienzo sin acabar para empezar otro nuevo. El sabor de la frescura de un nuevo proyecto.
Por eso huye Eva, porque va a volver a empezar.