El niño que comía azulejos (III)

El niño que comía azulejos escribía párrafos sobre si mismo cada día, pero nunca leía lo escrito para que no influyera en lo que iba a escribir. No quería seguir una misma línea monocroma, prefería expresar la pureza de cada nueva impresión sin importarle otras pasadas.

Él sabía que iba a morir un día concreto, y tenía planificado leer todo lo escrito días antes de que concluyera su existencia.

Leave a Reply