El niño que comía azulejos coleccionaba el polvo de los neumáticos de los coches aparcados en doble fila frente a importantes supermercados. El motivo no está nada claro, pero importantes psicólogos como Ernst Kümbald y eminentes sociólogos como Elvinio Estraso, hicieron sus teorías al respecto siglos después, llegando a conclusiones bastante descabelladas; tal vez, como todas las teorías sobre asuntos sin importancia, concentrándose en exceso en lo que no tiene lugar entre las cosas que se deberían tener realmente en cuenta.